Sí, tiene vida, es un ser. Tan humano como tu y como yo.
Entra, siente la espuma recorriendo tus pies, así lentamente, hasta que tu cuerpo quede compenetrado con el agua salada, ese agua que aveces parece ser tan dulce como una caricia humilde.
Entra, sumérgete y deja que él te lleve, que las olas tomen su rumbo y te arrastren a lo más profundo. Siente la potencia del agua, la presión, el frío helado que hace que tu cuerpo se paralice y deje de sentir por un instante. Aveces te da dos opciones, vivir o, por el contrario, morir. Ambos sentimos igual, pero él es diferente. El es inmenso, inminente e inexorable. Así es el Mar.
